En un contexto en el que la movilidad en motocicleta forma parte del día a día de miles de trabajadores, la seguridad vial se ha convertido en un aspecto clave dentro de la prevención de riesgos laborales. Sin embargo, todavía existe una necesidad creciente de enfoques más especializados que vayan más allá de la formación convencional y aborden la realidad específica de este tipo de conducción.
En este ámbito destaca la figura de Xavier Vallejo, fundador y director general de Motoescuela, un proyecto pionero centrado en la profesionalización de la formación de motociclistas. Con una trayectoria consolidada en el sector de la formación vial y una clara apuesta por la especialización en motocicleta, Vallejo ha desarrollado metodologías orientadas no solo a mejorar la conducción, sino también a reforzar la seguridad de quienes utilizan la moto como herramienta de trabajo.
A continuación, conversamos con él para conocer de primera mano su trayectoria profesional y su visión sobre los retos actuales de la seguridad vial laboral.
Hola Xavier, puede presentarse usted mismo ¿Quién es Xavi Vallejo? ¿Cuál es su trayectoria profesional?
Soy Xavier Vallejo, aunque casi todo el mundo me conoce como Xavi. Soy fundador y director general de Motoescuela, proyecto que nació en 2008 con una idea muy concreta: profesionalizar la formación de motociclistas y dar a la moto el tratamiento específico que merece, tanto desde el punto de vista técnico como desde la seguridad.
Mi trayectoria está vinculada desde hace años a la formación vial y, especialmente, a la especialización en motocicleta. Soy profesor de formación vial y director de escuelas de conductores, y he dedicado buena parte de mi carrera a desarrollar metodologías de enseñanza que permitan formar mejor a quienes usan la moto en su día a día, ya sea por ocio, por necesidad o por trabajo.
Con el paso del tiempo, esa experiencia me llevó a profundizar en un ámbito que considero estratégico: la seguridad vial laboral. Ahí entendí que no basta con enseñar a conducir; hay que ayudar a las empresas a identificar un riesgo real que muchas veces no se está gestionando con la profundidad necesaria.
Hoy trabajo para impulsar una cultura preventiva más útil, más aplicada y más honesta con la realidad de miles de trabajadores que se desplazan en motocicleta.
¿Motoescuela? ¿Puede concretar que es y a que se dedica?
Motoescuela es una organización especializada en formación de motociclistas. Nacimos para cubrir un vacío evidente: durante muchos años, la moto se había tratado casi como un apéndice de la formación general de conductores, cuando en realidad tiene riesgos, técnicas y necesidades completamente específicas.
Nos dedicamos a formar a motoristas en distintas áreas: obtención de permisos, cursos de conducción, formación de especialistas, programas e-learning y, de manera muy destacada, programas de seguridad vial laboral para trabajadores en moto. También trabajamos con empresas y organizaciones que quieren reducir su exposición al riesgo vial y mejorar la seguridad de sus equipos.
Dicho de forma sencilla: en Motoescuela ayudamos a crear motoristas más competentes, más conscientes y más seguros. Y cuando esa formación se traslada al entorno laboral, ayudamos además a que las empresas conviertan la prevención en una herramienta real de protección de la vida.
¿Nos podría enumerar 5 puntos diferenciales más importantes de Motoescuela?
Sí. Si tuviera que resumirlos en cinco puntos, destacaría los siguientes:
- Especialización real en motocicleta. No hablamos de formación vial genérica, sino de un enfoque centrado específicamente en la moto y el ciclomotor.
- Metodología propia. Hemos desarrollado una forma de enseñar basada en la técnica, la pedagogía, la progresión práctica y la comprensión real del riesgo.
- Enfoque preventivo aplicado. No nos quedamos en el mensaje teórico; trabajamos sobre el riesgo donde de verdad se produce, especialmente en el ámbito laboral.
- Visión integral. Abordamos la seguridad desde la formación, los hábitos, la selección de equipos de protección, la profesionalización del usuario y la cultura de empresa.
- Proyección y reconocimiento internacional. Hemos conseguido trasladar nuestro modelo a distintos países y desarrollar un programa con reconocimiento internacional para la seguridad vial laboral de motociclistas.
En base a su experiencia en la movilidad con motocicletas ¿cuáles son los riesgos principales de las personas que trabajan haciendo uso motocicleta? ¿Hay mayores riesgos respecto de otros medios de locomoción?
El primer gran riesgo es pensar que el problema está solo en la circulación. En realidad, el riesgo del trabajador en moto es la suma de muchos factores: exposición diaria, presión por llegar a tiempo, fatiga, climatología, tráfico denso, distracciones del entorno, falta de visibilidad y, en muchos casos, una preparación insuficiente para afrontar situaciones críticas.
A eso hay que añadir dos cuestiones muy importantes. La primera es que la motocicleta ofrece menos protección pasiva que otros vehículos. La segunda es que muchas personas utilizan la moto en el trabajo sin haber sido realmente formadas para hacerlo con criterios profesionales de seguridad. Tienen permiso para conducir, sí, pero no siempre tienen competencias suficientemente entrenadas para gestionar una frenada de emergencia, una maniobra evasiva o una toma de decisiones bajo presión.
Por eso, sí: en términos de severidad, el riesgo puede ser mayor que en otros medios de locomoción. Pero yo matizaría algo importante: el problema no es la moto en sí misma, sino utilizarla en un entorno laboral sin una política preventiva específica, sin formación adecuada y sin equipos de protección acordes al nivel de riesgo.
«El problema no es la moto en sí misma, sino utilizarla en un entorno laboral sin una política preventiva específica, sin formación adecuada y sin equipos de protección acordes al nivel de riesgo.»
¿Cuáles son los colectivos profesionales que hacen un uso más intenso de motocicletas para su trabajo?
Los colectivos más expuestos suelen ser aquellos que utilizan la motocicleta como herramienta habitual de trabajo o como medio de desplazamiento diario en entornos de alta exigencia. Ahí encontramos, por ejemplo, repartidores, mensajeros, personal de logística de última milla, técnicos que realizan visitas continuas, comerciales, inspectores, personal de mantenimiento y determinados profesionales de servicios que necesitan moverse con agilidad en entornos urbanos.
También hay que prestar mucha atención a quienes no utilizan la moto como herramienta principal de trabajo, pero sí la usan cada día para ir y volver de casa al trabajo. Esto es fundamental desde el punto de vista preventivo, porque ese desplazamiento también forma parte del riesgo laboral cuando hablamos de accidentes in itinere.
A veces la empresa solo mira al trabajador que reparte o que se desplaza en misión, y olvida al empleado que acude diariamente en moto. Ese enfoque es incompleto. Si una persona se juega la integridad física en su trayecto cotidiano, la organización no debería ignorar ese riesgo.
¿Cuál es su percepción de la evolución de la seguridad en los desplazamientos para acceder y volver del trabajo (in itinere) y los desplazamientos en motocicleta durante el trabajo (in misión)?
Mi percepción es que ha habido avances en conciencia, pero no al mismo ritmo que exige la realidad. Hoy existe más sensibilidad hacia la seguridad vial laboral que hace unos años y también disponemos de mejores equipos de protección, mejores tecnologías y más conocimiento técnico. Sin embargo, en muchas empresas el riesgo vial sigue estando infravalorado o tratado de forma demasiado superficial.
En los desplazamientos in itinere persiste un problema de fondo: a menudo se perciben como algo ajeno a la gestión preventiva de la empresa, cuando en realidad forman parte del accidente laboral. Y en los desplazamientos en misión sucede algo parecido: muchas organizaciones actúan cuando ya ha habido siniestros o incidentes, no antes.
Creo que todavía estamos a tiempo de corregir eso, pero hace falta dar un paso importante: dejar de entender la seguridad vial laboral como un complemento y empezar a gestionarla como una prioridad preventiva real. Especialmente cuando hablamos de motocicletas, porque ahí la exposición y la severidad del daño pueden ser muy elevadas.
Xavier, Desde el punto de vista de seguridad laboral ¿Por qué es importante la formación de los usuarios de motocicletas?
Porque en moto no basta con saber circular; hay que saber protegerse. Desde el punto de vista de la seguridad laboral, la formación es clave porque la motocicleta no puede tratarse solo como un medio de transporte: para muchas personas es una herramienta de trabajo, y como cualquier herramienta de riesgo debe utilizarse con conocimientos, criterio y entrenamiento.
La formación permite reducir la frecuencia de los accidentes, pero también la gravedad de las consecuencias cuando estos se producen. Enseña a anticipar, a leer el entorno, a corregir hábitos inseguros, a elegir y utilizar correctamente los elementos de protección y a desarrollar respuestas eficaces ante situaciones de emergencia.
En Motoescuela resumimos esta idea con una frase muy clara: “El trabajo es para ganarse la vida, no para perderla”. Por eso hemos desarrollado un Programa de Seguridad Vial Laboral para motociclistas con reconocimiento internacional. Es un modelo integral que actúa sobre la formación, la profesionalización del usuario, el uso de equipos certificados y la cultura preventiva de la empresa. Cuando el programa se implementa de forma completa y rigurosa, puede llegar a reducir hasta en un 90% las fatalidades en las organizaciones.
¿Nos podría explicar algún caso de éxito de Motoescuela en alguna empresa u organización que haya contratado sus servicios de formación?
Sí, aunque por confidencialidad prefiero no citar el nombre de la empresa. Se trata de una organización con un uso intensivo de motocicletas en su operativa diaria. Cuando iniciamos el trabajo detectamos tres problemas muy habituales: usuarios con experiencia, pero sin formación específica en seguridad laboral en moto; utilización desigual de los equipos de protección; y ausencia de un criterio común dentro de la empresa sobre qué estándares debía cumplir un trabajador para desplazarse de manera segura.
Lo que hicimos fue implantar un programa integral: diagnóstico inicial, formación teórica y práctica, revisión de hábitos, profesionalización de los usuarios y mejora de los criterios sobre protección y seguridad. El cambio más importante no fue solo técnico, sino cultural: la empresa dejó de ver el accidente en moto como algo inevitable o exclusivamente personal y empezó a tratarlo como un riesgo laboral gestionable.
Ese cambio de enfoque permitió reducir de forma muy significativa la siniestralidad y, sobre todo, la severidad de los incidentes. Para mí, ahí está el verdadero éxito: cuando una organización entiende que prevenir no es cumplir un expediente, sino proteger de verdad a las personas.
¿Qué error cometen con más frecuencia las empresas cuando abordan el riesgo vial en moto?
El error más frecuente es pensar que basta con una charla puntual o con recordar normas básicas de circulación. El riesgo en moto no se gestiona de forma eficaz con acciones cosméticas. Se gestiona con diagnóstico, con criterios, con formación específica, con equipos adecuados y con seguimiento.
Otro error habitual es individualizar en exceso el problema, como si todo dependiera exclusivamente de la prudencia del trabajador. Evidentemente la actitud personal es importante, pero la prevención no puede descargarse solo sobre el individuo. La empresa también decide tiempos, ritmos, exigencias, medios, mensajes y estándares. Y todo eso influye directamente en el nivel de riesgo.
«La empresa también decide tiempos, ritmos, exigencias, medios, mensajes y estándares. Y todo eso influye directamente en el nivel de riesgo.»
¿Qué mensaje le daría a una empresa que todavía no ha integrado la moto dentro de su estrategia preventiva?
Le diría que mire dónde está de verdad el riesgo. La prevención eficaz no consiste en tener un buen discurso, sino en actuar allí donde las personas pueden resultar lesionadas o perder la vida. Y muchas veces ese punto está fuera del centro de trabajo, en la carretera, en el trayecto diario o en un desplazamiento de servicio.
Si una empresa tiene trabajadores que usan motocicleta, ya sea en misión o in itinere, tiene una responsabilidad preventiva evidente. Ignorarla sale mucho más caro que afrontarla: en sufrimiento humano, en costes, en reputación y en pérdida de productividad.
Por eso defendemos un enfoque muy claro: prevención real, no preventiva de escaparate. Cuando una organización se toma en serio este tema, protege mejor a su gente, mejora su cultura interna y puede llegar a ser reconocida como una empresa que apuesta de verdad por una movilidad laboral más segura y más sostenible.
La conversación con Xavi Vallejo deja clara una idea: la seguridad vial en motocicleta necesita abordarse con mayor conciencia y compromiso real por parte de las empresas. Su experiencia y visión reflejan la importancia de apostar por una formación especializada y por una prevención que vaya más allá del discurso, poniendo en el centro la protección de las personas.
Muchas gracias Xavier, por compartir tu experiencia y tu visión con nosotros. Desde RISK XXI – Prl & Services seguiremos muy de cerca la evolución de Motoescuela y su contribución a una movilidad laboral más segura.










