Un estudio reciente de la Universitat de Barcelona pone de manifiesto una realidad que a menudo pasa desapercibida en la gestión de los riesgos laborales: la soledad en el lugar de trabajo es mucho más prevalente de lo que imaginamos, y tiene un impacto directo sobre la salud mental y el rendimiento de las personas trabajadoras.
Los datos hablan claro.
El estudio Workplace and non-workplace loneliness, elaborado a partir de una encuesta realizada en 2024 a 5.400 personas ocupadas en España, revela que:
- El 40,7% de las personas trabajadoras experimenta soledad laboral.
- El 42% sufre soledad fuera del lugar de trabajo.
- Ambas formas de soledad se asocian con un incremento significativo del absentismo y de los síntomas de depresión, ansiedad y trastornos por uso de sustancias.
Unas cifras que hacen visible un problema demasiado a menudo silenciado.
Soledad laboral y soledad social: relacionadas pero diferentes.
Una de las conclusiones más relevantes del estudio es que la soledad que se vive en el trabajo y la que se vive fuera no son la misma cosa. Aunque se dan conjuntamente en algunos casos, a menudo afectan a personas y contextos diferenciados.
La soledad no laboral se asocia más con factores sociodemográficos: ser mujer, no tener pareja o no ser heterosexual. En cambio, la soledad laboral tiene sus determinantes principalmente en las condiciones de trabajo. El estrés y, sobre todo, la precariedad laboral emergen como factores clave: a mayor precariedad, mayor probabilidad de soledad.
Las personas jóvenes y las personas trabajadoras inmigrantes presentan mayor riesgo en ambos contextos.
Un problema laboral, no solo social.
Este es el punto central: la soledad laboral no es un problema personal ajeno a la empresa. Muchos de sus determinantes nacen dentro del propio entorno de trabajo. Y por tanto, es un riesgo que hay que identificar, evaluar y gestionar.
Ignorar la soledad tiene un coste real: más absentismo, peor salud mental, menos cohesión de equipo y, en definitiva, organizaciones menos saludables y productivas.
¿Cómo se puede actuar?
Desde una perspectiva de prevención de riesgos laborales, algunas líneas de actuación efectivas pasan por:
- Evaluar el clima organizativo y detectar situaciones de aislamiento o desconexión social.
- Mejorar las condiciones de trabajo, reduciendo la precariedad y el estrés, factores directamente vinculados a la soledad laboral.
- Fomentar entornos relacionales saludables: espacios de encuentro, comunicación interna fluida y liderazgo empático.
- Formar a los equipos directivos para identificar señales de alerta y actuar de manera temprana.
Porque la salud laboral va mucho más allá de prevenir accidentes físicos: abarca todo aquello que afecta al bienestar de las personas en el trabajo.
Desde RISK XXI – Prl & Services estamos preparados para ayudar a las organizaciones a abordar estos retos, ESTAMOS AQUÍ.





