La movilidad internacional de las personas trabajadoras es una realidad cada vez más habitual. Las empresas que desarrollan proyectos en el extranjero, las multinacionales y las actividades comerciales, técnicas o de consultoría pueden requerir que parte de su plantilla trabaje temporalmente en otro país.
Desde el punto de vista preventivo, sin embargo, desplazar a una persona a otro país no consiste simplemente en mantener la misma evaluación de riesgos que tenía en España. El cambio de entorno puede conllevar nuevos riesgos sanitarios, climáticos, naturales, de seguridad, de movilidad o psicosociales que la empresa y el Servicio de Prevención deben identificar y gestionar.
La Guía para la gestión preventiva vinculada a la movilidad de las personas trabajadoras, elaborada por la patronal Foment del Treball, plantea precisamente una gestión integral de la seguridad y salud durante las tres fases del proceso:
- Antes del desplazamiento.
- Durante la estancia.
- A la vuelta o durante la repatriación.
¿Qué normativa preventiva debe aplicarse?
Una de las primeras cuestiones es determinar qué legislación resulta aplicable.
En los desplazamientos desde España a países de la Unión Europea o del Espacio Económico Europeo, la guía recuerda que deben garantizarse las condiciones de seguridad y salud establecidas en el país donde se lleva a cabo el trabajo, sin perjuicio de la aplicación de condiciones más favorables para la persona trabajadora.
En los desplazamientos fuera de la UE/EEE, la situación depende de la normativa aplicable al contrato. En el caso de personas trabajadoras españolas contratadas en España por empresas españolas para prestar servicios en el extranjero, la guía señala que deben mantenerse, como mínimo, las obligaciones preventivas derivadas de la normativa española, sin perjuicio de las exigencias obligatorias del país de destino.
Por tanto, antes del desplazamiento también es necesario conocer la legislación preventiva del país de destino.
Antes del desplazamiento también es necesario conocer la legislación preventiva del país de destino.
Cuando la situación es la inversa y una empresa española recibe personal de una empresa extranjera, adquieren especial importancia la coordinación de actividades empresariales (CAE), el intercambio de información preventiva y, cuando corresponda, el deber de vigilancia. En los desplazamientos procedentes de la UE/EEE también es relevante el certificado A1 en materia de Seguridad Social.
1. ANTES DE VIAJAR: la fase preventiva más importante
La preparación previa es probablemente la fase más determinante. La guía recomienda disponer de un Plan de Expatriación que no se limite a los aspectos laborales, fiscales o logísticos, sino que incorpore expresamente la seguridad y salud laboral.
Desde el ámbito de la PRL, deberían llevarse a cabo, entre otras, las siguientes actuaciones:
- Analizar los riesgos específicos del país y de la zona concreta de destino: seguridad, situación sanitaria, enfermedades endémicas, fenómenos meteorológicos y catástrofes naturales.
- Conocer las características del centro y del puesto donde se desarrollará la actividad.
- Reevaluar los riesgos, aunque las funciones sean las mismas que en España, incorporando los riesgos derivados del nuevo entorno, de los viajes, de los medios de transporte, de las escalas, de la duración de los trayectos o de los cambios de huso horario.
- Determinar las medidas preventivas y de protección necesarias.
- Informar y formar a la persona trabajadora sobre los riesgos del puesto de trabajo, del país y del propio desplazamiento, así como sobre cómo actuar en caso de emergencia.
- Establecer cómo se debe actuar y con quién hay que contactar en caso de accidente de trabajo.
- Analizar las necesidades de vacunación, profilaxis y asistencia sanitaria.
- Valorar, desde Medicina del Trabajo, la compatibilidad del estado de salud con los riesgos específicos del destino, respetando en todo caso las previsiones del artículo 22 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL) sobre vigilancia de la salud.
La guía también recomienda facilitar a la persona desplazada una ficha específica del país, con información sanitaria, de seguridad, sobre riesgos naturales, tráfico y seguridad vial, usos culturales, seguros, emergencias y recursos de apoyo.
¡Muy importante! No podemos olvidar los riesgos psicosociales
Uno de los aspectos especialmente interesantes de la guía es que la prevención no se limita a los riesgos físicos.
Trabajar durante meses o años lejos del entorno habitual puede generar dificultades de adaptación cultural, aislamiento, problemas familiares, estrés, falta de apoyo o sensación de desconexión respecto de la empresa.
Por este motivo, los factores psicosociales deben formar parte del proceso preventivo desde el inicio. La preparación insuficiente del desplazamiento, la falta de información y una comunicación deficiente con la empresa son algunos de los factores que pueden comprometer el éxito de la asignación internacional.
2. DURANTE LA ESTANCIA: la prevención debe continuar
La llegada al país de destino no pone fin a la gestión preventiva.
La persona desplazada debe seguir teniendo acceso a su empresa y al Servicio de Prevención. La guía destaca la necesidad de mantener canales de comunicación que permitan consultar la evaluación de riesgos, acceder a formación, comunicar nuevos riesgos, gestionar la vigilancia de la salud y notificar posibles accidentes.
Es especialmente recomendable disponer de un canal de emergencias operativo las 24 horas. También se plantea facilitar apoyo psicológico y recursos de bienestar cuando sean necesarios.
Además, una vez que la persona se encuentra físicamente en el lugar de destino, puede ser útil realizar una autoevaluación de las condiciones reales de trabajo. Esta información permite al Servicio de Prevención revisar la evaluación inicial y adoptar medidas adicionales si aparecen riesgos que no se habían podido identificar antes del viaje.
El riesgo también depende del país de destino
No todos los desplazamientos internacionales presentan el mismo nivel de riesgo.
La guía propone analizar el país mediante indicadores internacionales que contemplan tres grandes dimensiones: seguridad, mediante el Global Peace Index; seguridad sanitaria, mediante el Global Health Security Index; y catástrofes naturales y vulnerabilidad, mediante el World Risk Index.
Este enfoque es especialmente útil para la PRL, ya que permite graduar las medidas preventivas en función del riesgo del destino. Una misma actividad profesional puede requerir una planificación muy diferente según el país, la región y las circunstancias existentes en el momento del viaje.
Una misma actividad profesional puede requerir una planificación muy diferente según el país, la región y las circunstancias existentes en el momento del viaje.
Además, estas condiciones son variables. Por ello, la información sobre el país debe actualizarse antes de cada desplazamiento y no basarse exclusivamente en experiencias o evaluaciones anteriores.
3. A LA VUELTA: ¿qué ocurre cuando la persona regresa?
La repatriación también forma parte de la gestión preventiva y, según la guía, es una de las fases que con frecuencia se planifica menos.
Después de una asignación prolongada pueden aparecer dificultades de adaptación, tanto personales como profesionales. Por ello, el Plan de Expatriación debe contemplar el regreso, la adaptación al nuevo puesto de trabajo, el seguimiento preventivo y los posibles factores psicosociales.
La guía también plantea una valoración desde Medicina del Trabajo después de la repatriación, coherente con los riesgos del nuevo puesto y respetando igualmente el régimen legal de la vigilancia de la salud.
UNA IDEA CLAVE: DESPLAZAR TAMBIÉN ES PREVENIR
La principal conclusión práctica es clara: un desplazamiento internacional debe considerarse un cambio relevante de las condiciones en las que se desarrolla el trabajo y requiere una planificación preventiva específica.
Un desplazamiento internacional debe considerarse un cambio relevante de las condiciones en las que se desarrolla el trabajo y requiere una planificación preventiva específica.
La empresa, Recursos Humanos, el Servicio de Prevención, Medicina del Trabajo y la persona desplazada deben actuar de manera coordinada. Preparar adecuadamente el viaje, evaluar los riesgos del destino, garantizar la asistencia y la comunicación durante la estancia y planificar el regreso permite no solo cumplir las obligaciones preventivas, sino también reducir incidencias y favorecer el éxito de la asignación internacional.
En PRL, la protección de la persona trabajadora no termina en la frontera.






