
La ley antitabaco ha conseguido evitar 1.500 muertes cada año desde que entró en vigor el 2006. Es la principal conclusión de un informe de la Sociedad Española de Epidemiología, que también desmiente que la futura prohibición de fumar en los locales de ocio y restauración tenga que comportar pérdidas económicas para el sector.
Uno de los coordinadores del grupo de trabajo sobre tabaquismo de la Sociedad Española de Epidemiología, Manel Nebot, ha explicado que están convencidos de la reducción de la mortalidad por tabaquismo gracias a la ley, aunque ha admitido que “el consumo de tabaco ya estaba bajando antes de que se aprobara esta normativa”. La estimación es de que “900 muertes se habrían evitado igualmente y unas 600 son el resultado directo de la legislación del 2005”. Por su lado, Esteve Fernández, otro de los coordinadores del estudio, ha destacado que las cifras son “conservadoras”, ya que están basadas en las muertes por infarto de miocardio y cáncer de pulmón, cuando hay muchas otras enfermedades asociadas al tabaco”.
El informe también extrae conclusiones sobre el impacto económico de la ley antitabaco. En concreto niega una repercusión negativa en el sector de la hostelería, “ni en el número de personas ocupadas ni en el volumen de ventas”. Es por esto que Nebot considera que los argumentos contra el endurecimiento de la ley por razones económicas son “artificiales”.
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