
Secretaría de Salud Laboral de Castilla y León
El simple repaso de las noticias de la prensa diaria ofrece cada vez con mayor frecuencia titulares como los que siguen: el 58% de las empresas de todo el mundo han incrementado el nivel de estrés en los dos últimos años; más del 89% de los empleados no se sienten motivados, o que un 63% de la población encuestada afirman que el mal funcionamiento del ordenador les genera estrés.
Los grandes cambios experimentados en las últimas décadas han provocado que tanto trabajadores como empresas sufran un entorno de profundos cambios demográficos, tecnológicos y económicos, que han generado la aparición de riesgos relacionados con la salud mental. El estrés, el acoso o el malestar psíquico que sufren muchos trabajadores y trabajadoras son resultado de una mala organización del trabajo y no de un problema individual, de personalidad o que responda a circunstancias personales o familiares de cada trabajador.
A pesar de ello, son aún muchos los que no quieren reconocer que los riesgos psicosociales suponen en el ámbito laboral una de las grandes lacras del último tercio del siglo XX y de principios del presente. Los efectos negativos para la salud de estos riesgos pueden resultar irreparables sino se previenen con la suficiente antelación. Sirvan como ejemplo las noticias que recientemente han saltado a los medios de comunicación reflejando el súbito incremento de suicidios que se ha producido en una conocida empresa francesa motivado, al parecer, por la aplicación de planes de reestructuración interna de la plantilla.